Dimesión Internacional, Regional y Local en la UPPue, México

por Dr. Rafael Rojas Rodríguez, Dr. Obed Cortés Aburto, Dr. Carlos Silverio Huerta Jiménez en 16 Oct, 2026

 

A menudo, cuando imaginamos a un ingeniero en mecatrónica, visualizamos a una persona rodeada de componentes electrónicos, brazos robóticos y computadoras de última generación. La formación académica suele concentrarse en la transferencia de conocimientos técnicos e instrumentales, dejando en segundo plano el hecho de que la tecnología no se crea en un vacío. Toda innovación se diseña por y para las personas, inmersa en contextos culturales, económicos y medioambientales profundamente complejos.

Hoy, la educación superior moderna enfrenta un desafío fascinante: ¿Cómo formar profesionales que puedan competir en las grandes industrias tecnológicas mundiales, pero que al mismo tiempo entiendan la realidad de América Latina y respeten los saberes de sus comunidades originarias? La internacionalización de la educación superior se ha convertido en una necesidad ineludible para preparar a los estudiantes frente a los retos de un mercado laboral interconectado. Sin embargo, a la par de esta globalización, los conceptos de "regionalización" e "indigenización" están cobrando una fuerza vital. La omisión de estas perspectivas en los planes de estudio no es un tema menor; aquello que no se enseña en las aulas forma parte de un currículo oculto que implícitamente dicta a los estudiantes qué tipo de conocimientos (y de qué culturas) son verdaderamente valiosos para la ciencia.

Conscientes de esta realidad, investigadores de la Universidad Politécnica de Puebla (UPPue) decidieron darle voz a los verdaderos protagonistas del aprendizaje: los estudiantes. A través de este artículo, descubriremos qué tan globalizada, regionalizada y arraigada a sus raíces está la formación de los futuros creadores de tecnología en México.

 

El estudio: escuchando a los futuros ingenieros

Para entender el panorama real que se vive en los salones de clase, se diseñaron y aplicaron encuestas estructuradas a los estudiantes de la carrera de ingeniería mecatrónica de la UPPue. La investigación evaluó dos caras de la misma moneda: primero, la importancia que los estudiantes le otorgan a estos tres enfoques (global, regional y local); y segundo, el nivel de implementación práctica, es decir, qué tanto sienten que estas dimensiones se viven realmente en sus materias, debates y proyectos del día a día.

Un dato sumamente alentador que saltó a la vista fue el gran entusiasmo de los alumnos de primer cuatrimestre, quienes mostraron la mayor tasa de participación en el estudio. Esto nos recuerda que los jóvenes llegan a la universidad con una motivación fresca, un sentido de pertenencia y una curiosidad que las instituciones deben capitalizar para fomentar un interés sostenido por el impacto social de su profesión a lo largo de toda la carrera.

 

Resultados: una mirada al mundo y la región

La Dimensión Global: El Mundo en el Aula

Cuando se les preguntó sobre la dimensión internacional, la respuesta fue contundente: los estudiantes están totalmente de acuerdo en que necesitan una perspectiva mundial. Saben que los estándares de la ingeniería mecatrónica se dictan a nivel global y desean que existan colaboraciones sólidas con universidades extranjeras. La educación moderna requiere estrategias que vayan más allá de la simple movilidad estudiantil y se enfoquen en integrar currículos verdaderamente internacionales.

No obstante, al analizar la implementación real, la percepción cambia. Aunque reconocen que hay un esfuerzo por incluir temas de impacto global (como la sostenibilidad o el cambio climático), una proporción significativa de alumnos siente que esta integración ocurre de forma aislada. Esto sugiere la necesidad de hacer más explícita la internacionalización de manera transversal, garantizando que todos los estudiantes, sin importar su especialidad, accedan a esta visión global.

La Dimensión Regional: Tecnología para América Latina

La tecnología de punta sirve de poco si no resuelve los problemas estructurales de nuestro propio entorno. Los alumnos valoraron enormemente la dimensión regional. Comprenden que la mecatrónica debe convertirse en un motor para el desarrollo socioeconómico de América Latina, adaptándose a los recursos, la infraestructura y las necesidades de la industria local.

Sin embargo, al igual que con el enfoque global, los estudiantes notaron que los casos de estudio aplicados a realidades latinoamericanas y las redes de colaboración con otras instituciones de la región no se abordan con la profundidad y constancia deseadas. Existe un claro llamado a que los profesores de ingeniería contextualicen los desafíos técnicos dentro del panorama geopolítico y económico de la región.

La Dimensión Local: El Reto de la Indigenización

El hallazgo más revelador y crítico del estudio se encuentra en la dimensión local. La UPPue se ubica en la región de Puebla y Cholula, una zona con una herencia cultural milenaria, caracterizada por la convivencia de diversos grupos originarios y una profunda historia indígena.

La "indigenización" del currículo significa integrar las formas de entender el mundo, los saberes sobre el cuidado de la tierra y las tecnologías ancestrales en la educación formal. ¿Puede la cosmogonía indígena inspirar modelos de manufactura más éticos y sostenibles? Los estudiantes creen que sí. La gran mayoría reconoció el enorme valor de aprender sobre las contribuciones de los grupos originarios a la ciencia y la tecnología.

Pero el golpe de realidad llegó al evaluar su implementación: esta es, por mucho, la dimensión menos visible en todo su plan de estudios. El uso de materiales que incluyan perspectivas indígenas o proyectos que dialoguen con los saberes ancestrales es prácticamente nulo. Descolonizar la educación superior implica un esfuerzo consciente por visibilizar y validar estos conocimientos en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). La falta de estas temáticas en el aula envía un mensaje implícito a los estudiantes sobre qué saberes son "legítimos", perdiendo una oportunidad inmensa para enriquecer la práctica técnica con una visión verdaderamente equitativa y sostenible.

 

Conclusión

Formar a un ingeniero en mecatrónica en el siglo XXI va mucho más allá de enseñarle cálculo diferencial y robótica industrial. Requiere dotarlo de sensibilidad cultural, visión global y una profunda conciencia social. Los datos de la UPPue demuestran que los jóvenes no quieren elegir entre ser ciudadanos del mundo, impulsores de América Latina o defensores de sus raíces comunitarias; anhelan una educación integral que abrace las tres dimensiones.

Para lograrlo, los diseñadores de planes de estudio y los docentes deben trascender la enseñanza técnica tradicional. Es imperativo reforzar las competencias internacionales, profundizar en la resolución de problemas pertinentes para nuestra región, y diseñar iniciativas audaces que integren y respeten las prácticas y maneras de pensar de los pueblos originarios. Escuchar la voz de los estudiantes es el primer paso para rediseñar una educación técnica que compita en el mercado internacional, pero que lleve con orgullo y propósito el sello de su identidad local.

 

 

General

Resumen del Artículo: Tradicionalmente, la enseñanza de la ingeniería mecatrónica se ha centrado en aspectos puramente técnicos como la mecánica, la electrónica y la programación. Sin embargo, el mundo de hoy exige a los futuros ingenieros una visión mucho más amplia y humanista. Este artículo de divulgación presenta los resultados de una investigación realizada en la Universidad Politécnica de Puebla, donde se exploró cómo los estudiantes perciben la integración de tres dimensiones clave en su educación: la internacional, la regional (latinoamericana) y la local (enfocada en los saberes de los pueblos originarios). Los hallazgos revelan un gran interés por parte de los jóvenes en adquirir conocimientos que los preparan para un mercado global, que resuelvan problemas específicos de América Latina y que integren la sostenibilidad de las culturas indígenas. No obstante, los datos demuestran que la realidad en las aulas aún tiene un largo camino por recorrer, siendo la perspectiva local-indígena la gran ausent

Autor/Autora del Artículo

Nombre Completo: Dr. Rafael Rojas Rodríguez, Dr. Obed García Basurto, Dr. Carlos Silverio Huerta Jiménez
Puesto: Profesores investigadores - Universidad Politécnica de Puebla
Email: rafael.rojas@uppuebla.edu.mx
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